No crean que por este título es
un escrito religioso, sin despreciar a la religión para nada ya que aunque no
muy practicante sí creo en algo superior que nos inspira y nos guía, este escrito es sobre una serie de eventos
que me han sucedido en los últimos meses que me han hecho reforzar mi
pensamiento o teoría, como lo llamo a veces, de que hay palabras que tienen un
poder más grande que cualquier otra, una de esas palabras es gracias, incluso
me atrevería a decir que más que te quiero, te amo y cuanto sinónimo exista. Un
gracias dado desde el fondo del corazón, es decir, sentido realmente, puede
hacer que alguien demuestre amor por otra persona, se alegre, se sienta
considerado, entre muchas otras cosas positivas más.
Observo en la calle el comportamiento
de las personas, de mis allegados, compañeros, estudiantes, en fin la gente a
mi alrededor y dice tan pocas veces la palabra gracias, pareciera que tienen la
actitud de yo me lo merezco todo o tu estas obligado a hacerlo sin que yo te lo
agradezca. Incluso yo misma me he visto en esa misma actitud, así que me
incluyo en ese saco de malagradecidos y maleducados. Muchas veces he omitido la
palabra cuando realmente debí pronunciarla con el mayor énfasis posible.
Una vez tuve un estudiantes que
era tan amable que realmente llegue a pensar que no era real, que era fingido,
cada vez que entraba al aula de clases me daba los buenos días y se quedaba ahí
repitiéndolo hasta que yo levantase la cara y le respondiera el saludo, lo
escribo con mucha pena ya que de ninguna manera debía yo actuar de esa forma.
Recientemente me lo volví a encontrar en la calle y sigue igual que siempre,
saluda con amabilidad y educación. Pero en esta oportunidad si le respondí el
saludo sin que tuviese que insistir y continúe la conversación con tranquilidad
y amabilidad como se corresponde ya que así me estaba tratando él.
Un trato amable, un gracias
después de recibir una atención de otra persona puede producir sentimientos agradables
ya que le estas reconociendo su esfuerzo, la gratitud hacia los demás te puede
abrir las puertas, el ser agradecido te hace vivir tranquilo. Los gestos de
amabilidad no matan a nadie, esas excusas del calor, la mala educación de la
gente, los problemas, el cansancio, el estar apurado, entre otras cosas, no son
válidos para no ser amable y agradecido. Lo peor es que es una conducta
aprendida en el hogar y reforzada fuera de este, es así como una persona se
convierte en un adulto grosero, maleducado y malagradecido que atropella a todo
el que se atreva cruzarse en su camino, lo insulta y lo maltrata por lo menos
verbalmente.
Es tal nuestra falta de educación
que una vez viaje a Brasil y para el grupo con el que estaba le resultaba tan
extraño que cualquier persona a donde llegásemos dijera “obrigado” después de
cualquier actividad, información o servicio prestado. Al desconocer el idioma
llegaron a pensar que significaba “obligado” por el sonido de la palabra, pero
nada más lejos de significar obligado, significa gracias. Y en Estados Unidos,
aunque digan que los gringos son fríos, también es igual, dan tanto las
gracias, bueno “thank you”, que el que no está acostumbrado le parece
fastidioso. Pero es así, debemos agradecer a todos por las cosas que hacen por
nosotros, sobre todo si no lo esperan porque la persona lo considera más, le
impacta la palabra.
Así que a todas las personas que
no les he agradecido por algo les quiero decir muchas gracias, a mis
profesores, padres, hermanas, familiares, amigos, estudiantes, compañeros y
excompañeros de trabajo, personas en general. Muchas gracias por todo, como
dijo Cerati gracias totales. De ahora en adelante ponga en práctica la palabra
hasta que se vuelva natural y no la diga de manera automática sin sentirlo,
dígala con sinceridad y sentimiento, gracias. Y si puede practique también la
frase por favor, cuando se usan juntas en efecto es mucho mayor.


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